Dr. Carlos Botella-Asunción.
Cirugía de Columna / Neurocirujano Valencia.
Una complicación frecuente tras la fusión lumbar
La artrodesis lumbar se ha consolidado como una de las técnicas quirúrgicas más eficaces para tratar la inestabilidad y el dolor lumbar de origen degenerativo. Sin embargo, como toda intervención, no está exenta de complicaciones a medio y largo plazo. Una de las más relevantes es la degeneración del segmento adyacente (DSA), un proceso que afecta a los niveles vertebrales situados por encima o por debajo de la zona fusionada.
Tradicionalmente, la DSA se ha explicado casi exclusivamente por factores biomecánicos: al fusionar un segmento móvil, se incrementan las cargas y el movimiento en los niveles contiguos. El foco preventivo ha estado puesto durante años en la alineación espinopélvica y en parámetros óseos. Sin embargo, investigaciones recientes han ampliado el enfoque hacia un elemento hasta ahora infravalorado: la musculatura paravertebral.
El papel clave de la sarcopenia
La sarcopenia —pérdida de masa y función muscular— y la infiltración grasa de los músculos extensores de la columna han emergido como factores determinantes en la evolución postoperatoria. La columna lumbar no depende únicamente de huesos, discos y ligamentos; su estabilidad también requiere un sistema muscular activo capaz de absorber cargas y controlar el movimiento.
Cuando los músculos multífidos y paravertebrales sufren atrofia o son reemplazados parcialmente por tejido adiposo, pierden su capacidad estabilizadora. Esta alteración genera tres efectos principales: disminución del soporte dinámico, menor capacidad de amortiguación de fuerzas tras la fusión y aparición de micro-movimientos excesivos en el nivel adyacente.
En términos prácticos, el disco intervertebral vecino queda expuesto a un entorno mecánico más agresivo. Con el tiempo, esto acelera la deshidratación discal, la sobrecarga facetaria y la posible aparición de estenosis o inestabilidad secundaria.
Evidencia clínica reciente
Los datos publicados en los últimos años refuerzan esta relación. Diversos estudios han demostrado que la sarcopenia preoperatoria puede predecir con mayor precisión el desarrollo temprano de DSA que algunos parámetros pélvicos clásicos.
Pacientes con baja masa muscular o alta infiltración grasa presentan tasas significativamente superiores de degeneración en los primeros tres años tras la cirugía. Además, la calidad muscular parece ser tan importante —o incluso más— que la cantidad. La presencia de grasa en el músculo multífido se ha asociado no solo a mayor riesgo de degeneración, sino también a peores resultados funcionales y mayor probabilidad de reintervención.
Estos hallazgos sugieren que la evaluación muscular debería incorporarse de forma sistemática en la planificación quirúrgica, utilizando la resonancia magnética no solo para valorar estructuras neurales, sino también la calidad del tejido muscular.
Implicaciones para el manejo del paciente
La creciente evidencia obliga a replantear el abordaje perioperatorio en cirugía de columna. El cribado preoperatorio de sarcopenia puede identificar a pacientes con mayor riesgo de complicaciones mecánicas. En estos casos, la implementación de programas de “prehabilitación” —centrados en fortalecimiento del core y optimización nutricional— podría mejorar el pronóstico antes de una cirugía electiva.
Asimismo, en pacientes con musculatura comprometida, las técnicas mínimamente invasivas adquieren especial relevancia, ya que permiten preservar mejor las estructuras musculares y evitar un deterioro adicional del soporte posterior.
En definitiva, la sarcopenia y la infiltración grasa paravertebral no deben considerarse simples hallazgos asociados al envejecimiento. Constituyen factores activos que influyen en la durabilidad de una artrodesis lumbar y en la calidad de vida del paciente. Integrar la evaluación y el tratamiento del componente muscular en la estrategia quirúrgica puede marcar la diferencia en los resultados a largo plazo.


